
.Y la joven aquella, que jugaba con las aguas, apagaba los bosques ardiendo, y de ellos brotaban volando y escapando entre las llamas humeantes, las aves, las hadas y todos los seres magicos que custodiaban su sueño, y aveces lo acompañaban en su insomnio...
El príncipe bajó sus brazos y respiró profundo, casi suspirando, ella lo abrazó en las olas, y lo dejo nadar, refrescó su espiritu y alma, en pequeños trozos de agua y mar, mientras él caia en un sueño profundo...
_______________________________________Continuará
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